domingo, septiembre 17, 2006

La portería pintada con tiza

Urbanismo o revolución es el título del libro que le plantaron a Napoleón: dejame que te reorganice París y no tendrás ninguna revolución. Esta noche me lo descubrían. Mis sospechas eran ciertas, no son casualidades. Matrix aplicado al urbanismo.

Ya me empezó a picar el tema hace medio año, en una reunión del proyecto Zona Chana en la Escuela de Arquitectura de Granada. En una optativa planteaban la inmensa responsabilidad que tienen los arquitectos al diseñar barrios y sobre todo al cariño con que se diseñen espacios públicos. Lo obvio nadie me lo había planteado, ¿qué pasa en un barrio sin un mísero parque o plaza y en otro que tiene algo? La vida de miles de personas cambia.

El profe que nos pretendía abrir la mente nos hablaba de cómo un grupo de niños que bajan a jugar a la plaza todos los días son el detonante de cientos de redes sociales a distintos niveles generacionales. Un día bajan los abuelos con el niño, otro sus hermanos mayores, sus tíos, sus padres que a la vez conocen a una combinación de todo lo anterior de otro chaval y se relacionan e interactúan con ellos. Bien, parece una tontería pero en las corrientes alternativillas de la arquitectura se experimentan estas cosas.

En un congreso en Alemania (creo recordar) se planteaba un reto a varios expertos en urbanismo: tenemos una plaza de un museo vacía durante tiempo y queremos que se convierta en un punto de encuentro social. Al instante surgieron decenas de ideas de millones de euros consistentes en comprar, gastar y posteriormente fracasar en la socialización de la plaza.
Pero a algún personaje que pasaba por allí se le ocurrió algo mejor: pintar una portería en una de las paredes de la plaza. A las pocas horas aparecieron niños con un balón. Según pasaban las horas y los días llegaban más y más niños y sus correspondientes acompañantes que pasaban allí las tardes hablando mientras los niños jugaban al fútbol. Curioso.

Pasemos a la organización de una ciudad como Granada, Madrid... ¿es fortuito el diseño de edificios altos, aceras estrechas, cero puntos de encuentro?¿Qué es mejor para el sistema?: gente en su casa, sin hablar con otros, sin interaccionar, enganchados a flujos de dinero hacia alguna partes y en cómodas cuotas mensuales como son el móvil/ordenador/mipantallamásgrande/.; o gente que comparte una pelota de plástico, un paquete de pipas, mientras se sienta y puede empezar a pensar... ¡y encima sin consumir (apenas)!

Pero como nadie da patadas de Jiu-Jitsu, ni le cortan la cabeza, o al menos no nos damos cuenta, el coraje con que el 98,7% de la gente que ve Matrix, Braveheart o similares no se lo aplica a su vida real. Cualquiera que presuma de haberle hecho cambiar un plan urbanístico al ayuntamiento lo que es es un coñazo de tío, no mi héroe.

2 comentarios:

LaMelli dijo...

Aaah! ¿cómo habría sido mi niñez sin la plazoleta de belén, o sin el parque de los columpios privados, o sin el césped de fidiana? nunca lo sabré :)

Fran (Sefloras) dijo...

Cierto, como dice Spiderman: "Un gran poder conlleva una gran responsabilidad" XDD.
Debe ser dificil el planteamiento de una zona donde van a VIVIR personas. Y deberiamos aplicarnos más el cuento eso de los presupuestos participativos, algo a dónde muy pocos han ido.
Un abrazo, nos veremos pronto